Durante mucho tiempo hemos utilizado la IA de una forma muy sencilla: hacemos una pregunta, recibimos una respuesta y decidimos qué hacer con ella.

Nos ha ayudado a redactar correos, resumir documentos, buscar ideas o preparar contenidos. Pero la forma de trabajar con estas herramientas está evolucionando.


Claude lleva tiempo avanzando en esta dirección con Cowork, y ChatGPT también ha incorporado Work, una experiencia orientada a que la IA pueda encargarse de tareas más completas y trabajar con diferentes fuentes y herramientas.

La diferencia es importante: ya no se trata únicamente de preguntarle cosas a la IA, sino de encargarle trabajo.


Por ejemplo, en lugar de pedirle que analice un documento, podemos plantearle qué resultado necesitamos, qué información debe utilizar, qué debe entregarnos y qué límites debe respetar.

Esto cambia también nuestro papel.

La IA puede encargarse de buena parte de la ejecución, pero nosotros seguimos teniendo que aportar el contexto, definir el objetivo, establecer los criterios y revisar que el resultado sea correcto.


Y aquí está, para mí, una de las claves de esta nueva etapa: no se trata de hacer más cosas con IA, sino de aprender a trabajar de otra manera con ella.


Te animo a que lo apliques en tu día a día. Elige una tarea que haces habitualmente, explica a la IA qué resultado necesitas y deja que haga parte del trabajo.

Quizá descubras que algunas de las tareas que llevas años haciendo manualmente ya no tienes por qué hacerlas tú.