Si utilizas inteligencia artificial en tu negocio, aunque sea simplemente para redactar correos, preparar documentos, crear contenidos o atender consultas de clientes, hay obligaciones legales que pueden afectarte.
Y no, el Reglamento europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) no afecta únicamente a las empresas que desarrollan tecnología. También contempla determinados usos de sistemas de IA por parte de empresas y profesionales.
¿Qué ha cambiado en 2026?
El calendario del AI Act ha sufrido modificaciones durante los últimos meses, especialmente en relación con los sistemas de alto riesgo.
Pero desde el 2 de agosto de 2026 ya se aplican determinadas obligaciones de transparencia.
Por ejemplo, en determinados sistemas que interactúan directamente con personas, como algunos chatbots, es necesario informar de que se está interactuando con IA, salvo cuando resulte evidente por el propio contexto.
También existen obligaciones específicas para determinados contenidos generados o manipulados mediante IA que puedan confundirse con contenido real.
¿Qué debería revisar una empresa?
No significa que tengas que convertirte en experto en regulación tecnológica.
Pero sí conviene saber:
- Qué herramientas de IA utiliza tu empresa.
- Para qué las utiliza.
- Qué información se introduce en ellas.
- Si alguna interactúa directamente con clientes.
- Qué formación tienen las personas que las utilizan.
Porque no es lo mismo utilizar IA para preparar un borrador de un correo que utilizarla para tomar decisiones sobre clientes, empleados o candidatos.
La cuestión ya no es si utilizas IA
La IA ya forma parte del trabajo diario de muchas empresas.
La diferencia está en utilizarla de forma improvisada o incorporarla con criterio: saber qué herramientas utilizas, qué información compartes, para qué las utilizas y qué deben revisar las personas.
Porque utilizar IA no consiste solo en aprender a hacer mejores preguntas.
También consiste en saber utilizarla de forma responsable y segura dentro de tu negocio.